martes, 9 de agosto de 2011

¿Aguinaldo inmoral o cohecho pasivo impropio?

Pese a la que sigue cayendo, pese al mayor recorte de derechos sociales de nuestra democracia y pese al tijeretazo al sueldo de los funcionarios, la vicepresidenta y ministra de Economía y Hacienda del Gobierno de España, Elena Salgado, a través de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (Real Casa de la Moneda) anunció en el BOE del pasado 2 de agosto –con nocturnidad y alevosía, aprovechando el descanso estival y coincidiendo con un récord histórico de nuestra prima de riesgo que superó los 400 puntos- la apertura del procedimiento abierto “para el suministro y distribución domiciliaria de los lotes de navidad para empleados, en la Comunidad de Madrid y la provincia de Burgos”, con un presupuesto de 638.750 euros.

Según el anexo, los empleados recibirán una cesta de navidad, tanto en las fiestas de 2011 como de 2012 que incluye todo tipos de productos. Entre los embutidos y quesos “el oferente deberá presentar documentación” garantizando un jamón de ibérico de recebo de peso medio no inferior a 7,250 kg (curado), con una “curación mínima de 24 meses, en cada pieza”. Además, la cesta deberá contener un chorizo ibérico de bellota extra de 1kg, un salchichón ibérico de bellota extra de 1 kg, un lomo ibérico de cebo de 0,6 a 0,7 kg, cuya “trazabilidad será de acuerdo con la norma de Calidad del Jamón Ibérico, Paleta Ibérica y Caña de lomo”. Como también un queso de oveja de 1,1 a 1,3 kg, de leche cruda de oveja y cuya curación estará entre 5 a 7 meses. Su presentación será en un “estuche de cartoncillo, con las dimensiones adecuadas al producto”.

En el apartado de bebidas no puede faltar una botella de vino blanco del Penedès, dos botellas de vino Rioja Gran Reserva de 1998 y otras dos botellas de Cava Brut Nature Reserva, todas ellas de “máxima calidad”. Sin que falte un frasco de lomos de bonito en aceite de oliva de 400 g, una lata de espárragos blancos “extra” 6/8 piezas, neto 660 g, una botella de vinagre balsámico de módena de 250 ml y aceite de oliva virgen extra monovarietal de 500 ml “recogidas al pie de los Montes de Toledo” –¡ojo que no vale de Jaén!-.

Y de postre, dulces navideños: Tres tabletas de turrón -duro de Alicante, blando de Jijona y chocolate crujiente-, de “calidad suprema”, cuatro estuches de mazapán, marquesas, un surtido tradicional de polvorones y bombones.

Crisis... ¿qué crisis? Más de cien millones de las antiguas pesetas dilapidadas en contrataciones prescindibles que podrían haber contribuido a reducir, siquiera moralmente, el déficit público con el que nos tutela Bruselas. Parecería que han perdido definitivamente la vergüenza si no fuera porque –Carmen Calvo dixit- el “dinero público no es de nadie”.

Cestas de Navidad para los empleados públicos: ¿aguinaldo inmoral o cohecho pasivo impropio, o ambas cosas a la vez? No está de más recordar a nuestros compañeros de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre el artículo 426 de nuestro Código Penal: “La autoridad o funcionario público que admitiere dádiva o regalo que le fueren ofrecidos en consideración a su función o para la consecución de un acto no prohibido legalmente, incurrirá en la pena de multa de tres a seis meses”.

Francisco Romero, presidente de la Asociación El Tercer Lado.

Las opiniones difundidas en este apartado son de la exclusiva responsabilidad de sus autores y no se corresponden necesariamente con las de "El Tercer Lado"


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