Y sigue, sigue y sigue... y tiro porque me toca. Salta a la palestra otro caso que atufa, esta vez en la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia, que es la “comidilla” de las Intervenciones y que corre de boca en boca entre los empleados de la Junta de Andalucía:
Se trataría de expedientes de pago a empresas -Delphi, ¿Santana Motor?, ¿alguna otra?- de unos 2.000.000 de euros cada uno, donde figuran como beneficiarios de “indemnizaciones” (45.000 euros de media por cabeza) personas que no cumplen los requisitos exigidos, con lo que, además de suponer un claro fraude, perjudicarían al resto de legítimos beneficiarios que sí los cumplen. Y es que en determinados casos no se correspondería la documentación aportada en los expedientes con los datos recabados de distintos sistemas de información.
Al parecer, a la vista de tales hechos, la Intervención Delegada puso objeciones para la fiscalización de los expedientes. A resultas de ello el Viceconsejero le habría comunicado al Interventor que esas objeciones resultaban inadmisibles, “recomendándole” que las retirara. El estado actual de los citados expedientes sería el de “fiscalización condicionada”.
Con los datos apuntados desconocemos si se trata de alguna irregularidad o ilegalidad, o si,por el contrario, todo es legal y sólo está mal documentado; así no sabemos si las indemnizaciones serían todas procedentes o, en algunos casos, improcedentes.
Lo que sí parece cierto es que, en relación con estos expedientes -lo que corrobora el tufillo que desprenden y con motivo de la presión recibida- el Interventor Delegado de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia habría presentado su renuncia al cargo.
La renuncia, en principio, parece no haber sido aceptada por la Interventora General y se desconoce al día de hoy la decisión final del referido Interventor Delegado.
¿El fin, otra vez, justifica los medios? ¿El tiempo podrá a cada uno en su lugar o nos levantaremos cada día con la incertidumbre de un nuevo escándalo?
Artículo de Antonio Muñoz Molina, andaluz de Úbeda, funcionario, escritor y columnista. Sobran los comentarios:
He pensado desde hace muchos años, y lo he escrito de vez en cuando, que España vivía en un estado de irrealidad parcial, incluso de delirio, sobre todo en la esfera pública, pero no solo en ella. Un delirio inducido por la clase política, alimentado por los medios, consentido por la ciudadanía, que aceptaba sin mucha dificultad la irrelevancia a cambio del halago, casi siempre de tipo identitario o festivo, o una mezcla de los dos. La broma empezó en los ochenta, cuando de la noche a la mañana nos hicimos modernos y amnésicos y el gobierno nos decía que España estaba de moda en el mundo, y Tierno Galván -¡Tierno Galván!- empezó la demagogia del político campechano y majete proclamando en las fiestas de San Isidro de Madrid aquello de “¡ El que no esté colocao que se coloque, y al loro!” Tierno Galván, que miró sonriente para otro lado, siendo alcalde, cuando un concejal le trajo pruebas de los primeros indicios de la infección que no ha dejado de agravarse con los años, la corrupción municipal que volvía cómplices a empresarios y a políticos.
Por un azar de la vida me encontré en la Expo de Sevilla en 1992 la noche de su clausura: en una terraza de no sé qué pabellón, entre una multitud de políticos y prebostes de diversa índole que comían gratis jamón de pata negra mientras estallaban en el horizonte los fuegos artificiales de la clausura. Era un símbolo tan demasiado evidente que ni siquiera servía para hacer literatura. Era la época de los grandes acontecimientos y no de los pequeños logros diarios, del despliegue obsceno de lujo y no de administración austera y rigurosa, de entusiasmo obligatorio. Llevar la contraria te convertía en algo peor que un reaccionario: en un malasombra. En esos años yo escribía una columna semanal en El País de Andalucía, cuando lo dirigía mi querida Soledad Gallego, a quien tuve la alegría grande de encontrar en Buenos Aires la semana pasada. Escribía denunciando el folklorismo obligatorio, el narcisismo de la identidad, el abandono de la enseñanza pública, el disparate de un televisión pagada con el dinero de todos en la que aparecían con frecuencia adivinos y brujas, la manía de los grandes gestos, las inauguraciones, las conmemoraciones, el despilfarro en lo superfluo y la mezquindad en lo necesario. Recuerdo un artículo en el que ironizaba sobre un curso de espíritu rociero para maestros que organizó ese año la Junta de Andalucía: hubo quien escribió al periódico llamándome traidor a mi tierra; hubo una carta colectiva de no sé cuantos ofendidos por mi artículo, entre ellos, por cierto, un obispo. Recuerdo un concejal que me acusaba de “criminalizar a los jóvenes” por sugerir que tal vez el fomento del alcoholismo colectivo no debiera estar entre las prioridades de una institución pública, después de una fiesta de la Cruz en Granada que duró más de una semana y que dejó media ciudad anegada en basuras.
El orgullo vacuo del ser ha dejado en segundo plano la dificultad y la satisfacción del hacer. Es algo que viene de antiguo, concretamente de la época de la Contrarreforma, cuando lo importante en la España inquisitorial consistía en mostrar que se era algo, a machamartillo, sin mezcla, sin sombra de duda; mostrar, sobre todo, que no se era: que no se era judío, o morisco, o hereje. Que esa obcecación en la pureza de sangre convertida en identidad colectiva haya sido la base de una gran parte de los discursos políticos ha sido para mí una de las grandes sorpresas de la democracia en España. Ser andaluz, ser vasco, ser canario, ser de donde sea, ser lo que sea, de nacimiento, para siempre, sin fisuras: ser de izquierdas, ser de derechas, ser católico, ser del Madrid, ser gay, ser de la cofradía de la Macarena, ser machote, ser joven. La omipresencia del ser cortocircuita de antemano cualquier debate: me critiacan no porque soy corrupto, sino porque soy valenciano; si dices algo en contra de mí no es porque tengas argumentos, sino porque eres de izquierdas, o porque eres de derechas, o porque eres de fuera; quien denuncia el maltrato de un animal en una fiesta bárbara está ofendiendo a los extremeños, o a los de Zamora,o de donde sea; si te parece mal que el gobierno de Galicia gaste no sé cuántos miles de millones de euros en un edificio faraónico es que eres un rojo; si te escandalizas de que España gaste más de 20 millones de euros en la célebre cúpula de Barceló en Ginebra es que eres de derechas, o que estás en contra del arte moderno; si te alarman los informes reiterados sobre el fracaso escolar en España es que tiene nostalgia de la educación franquista.
He visto a alcaldes y a autoridades autonómicas españolas de todos los colores tirar cantidades inmensas de dinero público viniendo a Nueva York en presuntos viajes promocionales que solo tienen eco en los informativos de sus comarcas, municipios o comunidades respectivas, ya que en el séquito suelen o solían venir periodistas, jefes de prensa, hasta sindicalistas. Los he visto alquilar uno de los salones más caros del Waldorf Astoria para “presentar” un premio de poesía. Presentar no se sabe a quién, porque entre el público solo estaban ellos, sus familiares más próximos y unos cuantos españoles de los que viven aquí. Cuando era director del Cervantes el jefe de protocolo de un jerarca autonómico me llamó para exigirme que saliera a recibir a su señoría a la puerta del edificio cuando él llegara en el coche oficial. Preferí esperarlo en el patio, que se estaba más fresco. Entró rodeado por un séquito que atascaba los pasillos del centro y cuando yo empezaba a explicarle algo tuvo a bien ponerse a hablar por el móvil y dejarnos a todos, al séquito y a mí, esperando durante varios minutos. “Era Plácido”, dijo, “que viene a sumarse a nuestro proyecto”. El proyecto en cuestión calculo que tardará un siglo en terminar de pagarse.
Lo que yo me preguntaba, y lo que preguntaba cada vez que veía a un economista, era cómo un país de mediana importancia podía permitirse tantos lujos. Y me preguntaba y me pregunto por qué la ciudadanía ha aceptado con tanta indiferencia tantos abusos, durante tanto tiempo. Por eso creo que el despertar forzoso al que parece que al fin estamos llegando ha de tener una parte de rebeldía práctica y otra de autocrítica. Rebeldía práctica para ponernos de acuerdo en hacer juntos un cierto número de cosas y no solo para enfatizar lo que ya somos, o lo que nos han dicho o imaginamos que somos: que haya listas abiertas y limitación de mandatos, que la administración sea austera, profesional y transparente, que se prescinda de lo superfluo para salvar lo imprescindible en los tiempos que vienen, que se debata con claridad el modelo educativo y el modelo productivo que nuestro país necesita para ser viable y para ser justo, que las mejoras graduales y en profundidad surgidas del consenso democrático estén siempre por encima de los gestos enfáticos, de los centenarios y los monumentos firmados por vedettes internacionales de la arquitectura.
Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931.
Lo más raro es que el espejismo haya durado tanto.
Con 40 grados en las calles de Sevilla, miles de empleados públicos de la Junta de Andalucía continúan sumando en pos de la meta. Ya hace tiempo avisamos que lo acontecido sólo era el comienzo. Hoy seguimos corroborándolo.
SEVILLA, 14 DE MAYO DE 2011
MANIFESTACIÓN DE CIUDADANOS-EMPLEADOS PUBLICOS, OPOSITORES…
Vídeo de la lectura del manifiesto
MANIFIESTO
Los años 2010 y 2011, en España, serán históricamente recordados por el acontecimiento de varios hechos cruciales. Y entre ellos, por su singularidad, ha de destacarse nuestra movilización y protesta que, por ser pionera y casi unánime, supondrá un hito en la Historia de este país.
Este movimiento surgió como consecuencia de un proceso perverso de deterioro de nuestra Administración Pública y de una clara vulneración del orden constitucional ejecutada por los gobernantes andaluces del PSOE, con la abstención de IU en el Parlamento, la participación de los dirigentes sindicales de UGT y CC.OO. y de la complicidad, en el necesario proceso de aprobación de las normas, de asesores jurídicos de la misma Administración y del Consejo Consultivo.
Nuestros gobernantes han dejado claro que, con la reordenación planteada, no pretenden la disminución del déficit público que pregonan. Lo que buscan es el blanqueo de empleo negro y el blindaje de sus puestos. Estamos convencidos de que la decidida apuesta que hacen por el despilfarro está motivada únicamente por el nepotismo, la ineptitud y la incompetencia que les adorna.
Nuestra actuación, inimaginable hace unos años, ha sorprendido a muchos sectores de nuestra sociedad: empleados públicos, medios de comunicación, grupos políticos, sindicatos, profesionales de otras administraciones, colegios oficiales y demás organizaciones, así como a la ciudadanía en general.
Han significado meses de reivindicaciones de derechos fundamentales, de lucha contra las inmunidades del poder público, de pretensiones de restablecimiento del orden constitucional y del Estado de Derecho, y de defensa de lo público.
Han sido días de asambleas y de reuniones interminables, jornadas de movilizaciones y protestas en la calle, con calor, bajo la lluvia o el frío, semanas soportando las mentiras e insultos de dirigentes sindicales y políticos, meses sufriendo el rodillo del poder ejecutivo con denuncias policiales y expedientes disciplinarios infundados, tiempos padeciendo el inexplicable abandono por parte de instituciones básicas como los Defensores del Pueblo Andaluz y Estatal, el Ministerio Fiscal, la Cámara y el Tribunal de Cuentas.
Han sido días para digerir la irresponsabilidad y la falta de solidaridad de algunos compañeros nuestros, conocedores de las consecuencias nefastas de este proceso, semanas de manipulaciones y de padecimiento de la presión de los medios de comunicación afines al gobierno andaluz, meses de compañeros que han dado mucho de su tiempo y de sí mismos y de otros compañeros que se han quedado en el camino (nuestro agradecimiento a todos ellos), dando ejemplo de tenacidad, coraje y valor, para conseguir la única salida que tiene este proceso absurdo e insensato -que nada tiene que ver con los objetivos que nuestros gobernantes dicen perseguir de ahorro económico, disminución del déficit público y eficacia del sector público– y que no es otra que la derogación de todas las normas relacionadas con este esquizofrénico proceso de reordenación del sector público andaluz.
Pero existe también, y es lo realmente importante, un lado valiosamente positivo en todo este movimiento: hemos conseguido informar, sensibilizar y concienciar a muchos sectores de nuestra sociedad que desconocían los oscuros objetivos de los gobernantes políticos. En este sentido, hemos contado con el apoyo de asociaciones, otros sindicatos ypartidos políticos, de varios colegios oficiales y de la ciudadanía en general, que han abierto los ojos y descubierto las verdaderas pretensiones de estos gobernantes y dirigentes sindicales de pacotilla.
Hemos recorrido mucho trayecto juntos, y aunque nos han puesto demasiadas piedras en el camino, nos encontramos en un momento trascendental: hemos activado los resortes del único poder público que puede poner freno a este proceso destructivo del gobierno andaluz: el Poder Judicial. ¡¡Y tenemos fundadas esperanzas de que lo vamos a conseguir!!
No es el momento de ponerse a dudar si debemos seguir adelante, porque nuestros gobernantes, con su actitud arbitraria, insolente, prepotente, altanera y aplastante, no han vacilado ni un instante en seguir con la reordenación, desoyendo nuestras voces y pisoteando nuestra Constitución y el resto del ordenamiento jurídico, con una total irresponsabilidad y falta de respeto a la ciudadanía, algo inconcebible para el que dispone de un mínimo de valores y de ética.
Por todo ello, nos planteamos los inevitables interrogantes: ¿Estamos, o no estamos ante un auténtico expolio de la Comunidad? ¿Supone, o no, una “alta traición” a los cimientos del Estado de Derecho y a los ciudadanos? ¿Qué cotas de irresponsabilidad han de alcanzarse para que las instituciones competentes pongan fin a este saqueo del erario público? ¿Ninguna institución pública tiene nada que decir y que hacer? ¿Cuántas subidas de impuestos -directos e indirectos- y de precios tendremos que sufrir de nuevo los ciudadanos para costear esta Andalucía hipotecada y por cuánto tiempo? ¿Cuántas prestaciones sociales más habrán de recortarse?
La ciudadanía debe reaccionar ante la apropiación y despojo de “sus bienes”, los públicos, porque cuesta digerir este latrocinio, y cuesta entender aún más las acciones y omisiones de demasiados políticos, funcionarios y ciudadanos, que participan o colaboran en el proceso.
Por todo ello, los empleados públicos, los opositores y la ciudadanía andaluza salimos de nuevo a manifestarnos hoy en Sevilla:
-Contra la corrupción y el despilfarro en la Administración.
-Contra el enchufismo.
-Contra la Administración Paralela, que escapa del control administrativo y de fiscalización previadela Administración Pública de la Junta de Andalucía.
-Contra los sindicatos que no nos representan y que nos han vendido por un puñado de subvenciones.
-Contra los que vulneranla Constitución y la Ley.
-Contra la desordenación del sector público y la politización de los servicios públicos.
Luchamos y seguiremos luchando:
-Por una Administración eficaz, transparente, imparcial, profesional, objetiva y no politizada.
-Por el acceso al empleo público bajo los principios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad.
-Pornuestros derechos como ciudadanos, empleados públicos y opositores, y en defensa del interés general, que es de todos y cada uno de nosotros.
-Por la dignidad del empleado público y porque se valore su fundamental papel en la sociedad.
-Por el respeto y el cumplimiento de la legalidad.
-Por una Administración pública de calidad y al servicio de la ciudadanía.
-Por nuestro futuro y el de las generaciones venideras de Andalucía.
Lo decimos y lo vamos a seguir proclamando alto y claro:
¡NO, a la Ley 1/2011 de Reordenación del Sector Público en Andalucía! ¡NO, a las Agencias!
MANIFESTACIÓN CONTRA LA SECTARIA “REORDENACIÓN” DEL SECTOR PÚBLICO
CONVOCAN:
·Plataforma de Empleados Públicos de Andalucía (PEPA)
·Plataforma de Opositores y Funcionarios de la Junta de Andalucía Asociación
·El Tercer Lado
·Defiendo Mi Derecho y La Gestión Pública
·Plataforma de Enseñanza Pública de Andalucía
·Central Sindical Independiente y de Funcionarios de Andalucía (CSI-F)
·Confederación General del Trabajo-Andalucía (CGT-Andalucía)
·Unión Sindical Obrera-Andalucía (USO-Andalucía)
·Unión de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores en Andalucía (USTEA)
·Sindicato Andaluz de Funcionarios de la Junta de Andalucía(SAFJA)
·Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT)
·Asociación de Agentes de Medio Ambiente de Andalucía(AAMAA)
·Asociación SindicalPIENSA VOLENS
·Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA)
El próximo sábado 14 de mayo a las 12 horas, celebramos una nueva manifestación en Sevilla, a la que están convocados todos los empleados públicos y opositores de la Junta de Andalucía, así como a la ciudadanía andaluza, en protesta por la promulgación de la Ley 1/2011, de 17 de febrero, de Reordenación del Sector Público en Andalucía, también conocida como “Ley del Enchufismo”, así como por la aprobación, el pasado 19 de abril (en plena Semana Santa), de los Decretos de Creación de las nuevas Agencias por el Consejo de Gobierno.
La manifestación transcurrirá desde la Plaza Nueva, pasará por la sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía en el Palacio de San Telmo y finalizará en la Plaza de España.
Esta convocatoria es fruto del acuerdo adoptado en la reunión de empleados públicos andaluces, celebrada en Antequera del pasado 16 de marzo, y a ella concurrirán, además de las Plataformas y Asociaciones de Empleados Públicos, Opositores y Funcionarios, las organizaciones sindicales más representativas del Sector Público Andaluz en todos sus ámbitos y que no han actuado en connivencia con la Junta de Andalucía, para consumar la aprobación de una ley, a todas luces, inconstitucional.
Hagamos un nuevo esfuerzo: La corrupción, el despilfarro y el enchufismo, lo pagamos todos. Agencias NO.
Desde esta tribuna nos vemos comprometidos a hacer un llamamiento a la responsabilidad de todos los empleados públicos de Andalucía, y pedir la urgente actuación en este momento crucial que, directa o indirectamente, nos obliga a todos si realmente nos importan el sector público, al que nos debemos, nuestros derechos, nuestro presente y el futuro de las próximas generaciones.
Los años 2010 y 2011, en España, serán históricamente recordados por el acontecimiento de varios hechos cruciales. Y entre ellos, por su singularidad, ha de destacarse la movilización y protesta de un numeroso grupo de empleados públicos de la Administración Pública Andaluza, que, por ser pionera y casi unánime, supondrá un hito en la Historia de este país.
Este movimiento surgió como consecuencia de un proceso perverso de deterioro de nuestra Administración Pública y de una clara vulneración del orden constitucional ejecutada por los gobernantes andaluces del PSOE, con la colaboración silenciosa de los gobernantes de IU, la participación de los dirigentes sindicales de UGT y CCOO, y de la complicidad, en el necesario proceso de aprobación de las normas, de asesores jurídicos de la misma Administración y del Consejo Consultivo.
Nuestra actuación, inimaginable hace unos años, ha sorprendido a muchos sectores de nuestra sociedad: empleados públicos, medios de comunicación, grupos políticos, sindicatos, profesionales de otras administraciones, colegios oficiales, etcétera.
Han significado meses de reivindicaciones de sagrados derechos fundamentales, de lucha contra las inmunidades del poder público, de pretensiones de restablecimiento del orden constitucional y del Estado de Derecho y de defensa de lo público.
Han sido días de asambleas y de reuniones interminables, jornadas de movilizaciones y protestas en la calle, bajo la lluvia y el frío, semanas soportando las mentiras e insultos de dirigentes sindicales y políticos, meses de sufrir el rodillo del poder político con denuncias policiales y expedientes disciplinarios infundados, tiempos de sufrir el inexplicable abandono por parte de instituciones básicas como los Defensores del Pueblo Andaluz y Estatal, el Ministerio Fiscal, la Cámara y el Tribunal de Cuentas.
Han sido días para digerir la irresponsabilidad y la falta de solidaridad de algunos compañeros nuestros, conocedores de las consecuencias nefastas de este proceso, semanas de manipulaciones y de padecimiento de la presión mediática de medios de comunicación afines al gobierno andaluz, meses de compañeros que han dado mucho de su tiempo y de sí mismos y de otros que se han quedado en el camino (nuestro agradecimiento a todos), dando ejemplo de tenacidad, coraje y valor, para conseguir la única salida que tiene este proceso absurdo e insensato que nada tiene que ver con los objetivos que nuestros gobernantes dicen perseguir de ahorro económico, disminución del déficit público y eficacia del sector público: la derogación de todas las normas relacionadas con este proceso de reordenación del sector público andaluz.
Pero, y es lo realmente importante, existe también un lado valiosamente positivo en todo este movimiento: la consecución de la información, de la sensibilización y de la concienciación de muchos sectores de nuestra sociedad que desconocían los oscuros objetivos de los gobernantes políticos. En este sentido, hemos contado con el apoyo de asociaciones, sindicatos, grupos políticos y de la ciudadanía en general, que han abierto los ojos y descubierto las verdaderas pretensiones de estos figurantes sindicales ygobernantes de pacotilla.
Hemos recorrido mucho camino juntos, y aunque nos han puesto demasiadas piedras en el camino, nos encontramos en el preciso lugar y en el momento trascendental en los que hemos de activar los resortes del único poder público que puede poner freno a este proceso destructivo del gobierno andaluz: el Poder Judicial. Y tenemos fundadas esperanzas de que lo vamos a conseguir.
Como sabéis, está en marcha la presentación de varios recursos judiciales para conseguir la suspensión y anulación de los Decretos que aprueban los Estatutos de las Agencias, publicados en el BOJA el viernes, 29 de abril. Para ello, y con el fin de aumentar las probabilidades de éxito, vamos a contar con dos prestigiosos bufetes de abogados, cuyos honorarios debemos sufragar entre todos.
En el brevísimo plazo de 10 días han de presentarse los recursos por vía de protección de derechos fundamentales, por lo que la actuación urgente de todos resulta fundamental. En estos días se darán a conocer datos de las cuentas bancarias donde ingresar nuestra módica aportación, de las que se hará la correspondiente publicidad de los ingresos y gastos, para que no haya lugar a dudas.
Somos conscientes que, para muchos de nosotros, supone un sacrificio económico importante, pero entendemos que no es el momento de ponerse a pensar si debo o puedo colaborar, porque ¡están en juego nuestro más inmediato presente y nuestro futuro laboral y económico, además del de nuestros hijos!
Si actuáramos individualmente, supondría una ruina cierta. Nos guste o no, hemos de actuar unidos, sin fisuras, contando con el apoyo económico de todos. No nosqueda otra salida, si tenemos un mínimo de sensatez y responsabilidad. Las movilizaciones son importantes, pero, como hemos visto, no son suficientes para el poder arbitrario, soberbio, prepotente, altanero y aplastante de nuestros gobernantes, que no han dudado ni un instante en seguir adelante, aún pisoteando nuestra Constitución y el resto del ordenamiento jurídico, con una total irresponsabilidad y falta de respeto a la ciudadanía, algo inconcebible para el que dispone de un mínimo de valores y de ética.
¡AHORA, EN ESTE TRASCENDENTAL MOMENTO, TODOS UNIDOS!
¡NO ES MOMENTO DE DUDAS, SINO DE ACCIÓN!
¡NO ES MOMENTO DE SER AVESTRUCES, SINO VALIENTES Y TENACES, COMO LOS COMPAÑEROS QUE NO HAN PARADO DE TRABAJAR POR