viernes, 18 de mayo de 2012

15-M: Engaño masivo

Hasta la fecha, en vísperas de elecciones, todos los partidos políticos sin excepción han puesto en práctica el timo de la propaganda electoral: “político que no miente, no cosecha votos”.

El gobierno de Mariano, que había guardado silencio durante la campaña de las elecciones generales, nos cuenta que los recortes sólo llegaron cuando comprobó la flagrante -o quasi delictiva- ocultación del gobierno de ZP de dos puntos y medio del déficit público. Tratara de engañarnos, o no, los ciudadanos contábamos por entonces con la generosa aportación del PSOE que nos ponía en guardia de que esas medidas llegarían, motivo que, sin duda, contribuyó a que en las recientes elecciones andaluzas los ciudadanos se decantaran por la formación de un gobierno de la izquierda cuyos representantes (Griñán-Valderas) prometían –y el último firmaba ante notario- que, votándolos a ellos, otra forma de gobernar y de afrontar la crisis eran posibles.

El engaño masivo de la coalición PSOE-IU se ha rebelado en todo su esplendor el 15M de 2012 -¡toma 15M!- diez días escasos después de la toma de posesión del nuevo gobierno. Sabíamos que los “malos” iban a recortar. Ya se encargaron los “buenos” de avisárnoslo convenientemente. Por eso a éstos había que votarlos y he aquí el resultado porque -¡distinguido público!- la Junta de Andalucía no recorta, sino que “reclasifica, reprograma, armoniza o, como mucho, limita”.

La conformación del Gobierno ha supuesto una burla a la ciudadanía y, especialmente, a los votantes de IU que fueron llamados a referéndum por unos dirigentes que se han limitado a constatar que han tocado pelo en forma de sillón y que les traen al pairo sus compromisos ante notario, como quedó dicho. Así, no sólo aceptan la dirección de unos Departamentos vaciados de contenido y adornados con una vicepresidencia en grado de prelación inferior a otra Consejería, sino que han acabado convirtiéndose en secuaces del atropello a los de siempre: A Gobernación sólo le queda el nombre y el edificio de Plaza Nueva que compartirá con otros organismos; a Turismo y Comercio, mano sobre mano, le basta y le sobra con su empresa pública de Málaga y con la caja vacía de las subvenciones; sin Ordenación del Territorio y con las telarañas presupuestarias, ¿en qué queda Fomento y Vivienda?

Sólo un día antes, la presidenta del PSOE-A garantizaba que “la armonización” no afectaría a los empleados públicos y se mostraba convencida de que el recorte de 2.700 millones de euros en el Presupuesto andaluz de este año se iba a llevar a cabo sin pasar las "líneas rojas" de los derechos sanitarios y educativos, de las prestaciones sociales y de las retribuciones básicas de los empleados públicos. ¡Sólo faltaba que estos incompetentes legislaran sobre materias en las que son claramente ídem!

Para “dar ejemplo”, los altos cargos del gobierno andaluz (violadores por naturaleza –del Estado de Derecho, entiéndase-; irresponsables, la mayoría; ladrones algunos y mentirosos todos) se bajan el 5% y anuncian que reducirán las subvenciones a los golfos apandadores en forma de sindicatos en un 4,16%, mientras que, para un numeroso grupo de funcionarios de la Administración General, docentes y sanitarios, el atraco alcanzará el 6,5%, sin olvidar que a los interinos y al personal laboral temporal le supondrá el 15.

Para colmo, las cesantías y el complemento de alto cargo –que sepamos- siguen en vigor. Ni se les ocurre suspenderlos. Nuestros graciosos dirigentes seguirán disfrutando del chocolate del loro que, tan ricamente, elaboran con mimo en las cocinas del poder. Para muestra, el botón de la última Resolución de asignación del complemento de productividad de Altos Cargos de la Consejería Economía, Innovación y Ciencia que puede consultarse aquí. ¡De vergüenza!

Quizá ahora tengamos al lado en las manifestaciones a UGT y CCOO como ya están postulando, ¿o no? Todo indica que la puesta en escena forma parte de la misma estrategia: la Administración Paralela -el fin realmente perseguido- sale prácticamente indemne del robo perpetrado con premeditación y alevosía en las últimas noches de San Telmo. PSOE/IU han acabado por reventar la Función Pública para mantener a sus enchufados a los que, de momento, no se les tocan sus retribuciones básicas, sólo algunos aspectos complementarios que, al tiempo, le acercan en deberes pero también en derechos al “corralito” de la Administración General.

El Plan Económico y Financiero 2012-2014 de la Junta de Andalucía que ha obtenido el aprobado por los pelos del Consejo de Política Fiscal y Financiera es, en general, un cántico a lo inocuo, amén de difícilmente realizable, salvo lo que se refiere al ahorro que, sí o sí, va a obtener a cuenta de los de siempre. Como muestra, cuatro botones de lo que supondrá a distintos grupos de funcionarios el penúltimo robo a mano armada de esta pandilla de impresentables:

La política de recortes es algo distinto a la obligada austeridad. Se continúa parcheando, sin ir al fondo del asunto: el problema principal es la racionalización de las plantillas. Existen multitud de centros directivos con servicios duplicados y hasta triplicados, otros no tienen razón de ser. Hay cientos y cientos de funcionarios sin competencias ni funciones: unos pendientes de una modificación de R.P.T. que nunca llega y otros viendo como su trabajo lo realizan externos que cobran dos y tres veces más. Con toda seguridad resultaría un ahorro más productivo la disminución de la carga de personal no funcionario, de asesores y de cargos políticos innecesarios o superfluos.

¿Qué podemos esperar de unos dirigentes políticos que han dado muestras inequívocas de su absoluta incapacidad e irresponsabilidad, que han gestionado los recursos en buena parte de las ocasiones para fines que nada tienen que ver con los verdaderamente públicos? Dirigentes que han despilfarrado el dinero de todos creando Fundaciones y organismos inútiles para financiar operaciones incomprensibles, en muchos casos al margen de la ley como vienen asegurando los Tribunales, o para justificar gastos y subvenciones improcedentes aprovechando modelos claros de corrupción. Dirigentes que han colocado a amigos, compañeros de partido y afines en puestos inventados. Dirigentes a los que reducir la retribución de los funcionarios les resulta más sencillo que eliminar organismos inútiles y recortar subvenciones a sindicatos y otras organizaciones al servicio del partido de turno en el poder. Dirigentes que sólo buscan la desaparición de la categoría de “empleados públicos” en todas aquellas parcelas –y no sólo en ellas- donde no sea imprescindible el ejercicio de autoridad, sustituyéndolos por “empleados políticos”.

En resumen, para mantener a sus enchufados y allegados, y ya sabemos a donde va parte del dinero, nos quitan aún más, para ahorrarse lo que nos llevan robando años con la promesa de que llegará el momento de la compensación. Nos llaman gilipollas e imbéciles en nuestra cara y permanecemos impasibles.

Hemos de exigir algún tipo de responsabilidad no sólo penal, también civil que quizá resulte más importante, a los cargos públicos cuando sus decisiones causen graves perjuicios al interés general. El despilfarro público ha de castigarse penalmente cuando se trate de una conducta rayana con los tipos de la malversación, de la prevaricación, del tráfico de influencias o de la desviación de poder. Como poco, la pena en los casos menores debería alcanzar la inhabilitación perpetua para administrar fondos públicos, además –es lo que más les duele- de la obligatoria devolución del importe de la defraudación incrementado con multa proporcional.

Por todo ello: Ha llegado otra vez la hora de salir a la calle y gritar: ¡Basta ya!

¡Convoquemos manifestaciones urgentes y masivas de todos los funcionarios andaluces: policías, bomberos, médicos, enfermeros, administración general, profesores... !

¡Si admitimos esta barbaridad y no les paramos los pies a estos violadores del Estado de Derecho, será porque, definitivamente, no tenemos dignidad! ¡Que nos cuelguen directamente!

P.S.- Y la cosa no acaba ahí: cuatro días antes del 15M, fecha para la historia del último atraco, otra Resolución de asignación del complemento de productividad de Altos Cargos de la ahora denominada Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, que puede consultarse aquí.

La solución, insistimos, pasa únicamente por el redimensionamiento de la Administración parelela. Mientras tanto, los dirigentes políticos, en otra actuación irresponsable, continúan situando los intereses de partido por encima de los de los ciudadanos, posponiendo insensatamente las medidas urgentes que, necesariamente, van a adoptar una vez finalizados los inminentes congresos regionales. Por aquello de que "el que se mueve no sale en la foto... " ¿Recuerdan?

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jueves, 17 de mayo de 2012

La venganza del Gobierno Andaluz



Este espacio, dedicado a la prensa, hasta ahora había recogido diferentes opiniones en sintonía con los fines perseguidos por esta Asociación.
Ha llegado también el momento que este lugar lo ocupen ideas de la otra trinchera.
El pasado 12 de mayo, en una tertulia de Canal Sur Radio, Javier Aroca, ex viceconsejero de Turismo entiende que el nuevo atraco en forma de recorte de salarios a los funcionarios del gobierno "de progreso" es una venganza de la Administración Andaluza.
Blanco y en botella.
Este es el audio:



También desde aquí

jueves, 26 de abril de 2012

Lo que se avecina


El pasado día 19 de abril, con la constitución del Parlamento y la elección de su presidente, dio comienzo en Andalucía la IX legislatura.

Ningún partido político tiene mayoría absoluta, por tanto, el próximo Presidente de la Junta de Andalucía tendrá que ser elegido en función de las posibles alianzas que conformen los distintos partidos políticos con representación parlamentaria y que, previsiblemente, serán las fuerzas de izquierda: PSOE-A e IU-CA.

Desde hace varias semanas, dirigentes de ambos partidos han venido negociando. Fruto de estas negociaciones es el “Acuerdo por Andalucía” firmado por ambas formaciones políticas. Y también la decisión de los dirigentes de IU-CA, ratificada por su militancia en referéndum del pasado 24 de abril, de participar en la formación del nuevo gobierno:

“Un gobierno fuerte y responsable, comprometido con la defensa de los derechos de los andaluces y andaluzas, comprometido con la creación de empleo, la protección social y los servicios públicos como prioridad absoluta, comprometido con la defensa del Estado del Bienestar y las políticas públicas que garantizan la igualdad de oportunidades en un marco presupuestario de corresponsabilidad con el conjunto del país y comprometido con la austeridad y la ética en el ejercicio de lo público.

Un gobierno comprometido que reconoce que el paro es el principal problema de Andalucía. Que por ello plantea a corto plazo un gran acuerdo por el empleo con la aportación de recursos. Que para aliviar el problema de financiación de la actividad productiva va a crear el Instituto Público de Crédito Andaluz dotado con 1.500 millones de euros.

Un gobierno que mantendrá un compromiso con la austeridad presupuestaria y con eficiencia en la gestión y que apuesta por el equilibrio en las cuentas públicas a medio plazo.”

Un gobierno -esto ya lo decimos nosotros- obligado a destinar gran parte de los recursos a cuadrar las cuentas públicas. Estamos inmersos en una crisis económica y Andalucía ni puede ni debe quedar al margen de la cruda realidad. El próximo gobierno de la Junta de Andalucía deberá acometer necesariamente una serie de medidas que conllevará, quiéranse o no, recortes de gastos que permitan, además, destinar el máximo de recursos a los compromisos recogidos en el “Acuerdo por Andalucía” suscrito por ambos socios de gobierno, todo ello si se quiere iniciar con éxito la senda de la recuperación a través del equilibrio presupuestario. Y entre las medidas a adoptar, necesariamente, deben incluirse las siguientes:

1. Reestructuración de los órganos de la Administración y sus entes adscritos:

Reducción a 8-9 del número de Consejerías, eliminando los órganos directivos creados sin justificación ni necesidad, algunos sin estructura que los soporte, sólo para “cubrir cuotas” o como pago por los “servicios prestados”, eliminando, también, las duplicidades y solapamientos -por ejemplo la Dirección General de Seguridad y Salud Laboral con el Instituto Andaluz de Prevención de Riesgos Laborales- que la irracional macroestructura actual provoca en todas las Consejerías.

Acometer la necesaria disminución de la Administración paralela y del ingente número de entes adscritos a las distintas Consejerías. Actualmente entre agencias, fundaciones, consorcios y otros órganos administrativos sin calificar existen 112 y el número de órganos colegiados (consejos, comités, comisiones y observatorios) asciende a 229. Todo ello sin contar los centros especializados agrarios y pesqueros ni las OCAS.

2. Reordenación del sector público andaluz:

Sólo pasa por su marcha atrás de la forma en que actualmente está planteada, acatando y cumpliendo las sentencias que contra la Ley 1/2011 quedan pendientes de ejecución, lo que ha provocado el vacío de competencias y funciones de cientos de funcionarios adscritos a los órganos directivos afectados por aquélla y cortando de raíz la sangría económica que, todos los meses, la misma supone.

3. Eliminación y reducción de partidas presupuestarias prescindibles:

Tales como prensa, revistas, libros y otras publicaciones, publicidad y propaganda, reuniones y conferencias, cursos, protocolo, arrendamientos, comunicaciones telefónicas, etc., sin olvidar la necesaria eliminación de subvenciones a partidos políticos, sindicatos y patronal.

El compromiso del próximo gobierno con la austeridad presupuestaria y su apuesta por el equilibrio en las cuentas públicas no sería creíble si estas medidas no se aplican y, además, de manera inmediata. Deben disminuir -y no aumentar- el número de los entes adscritos y de la Administración paralela -más de 400 actualmente, e innecesarios en muchos casos-. Han de recortarse considerablemente, como se dijo al principio, el número de Consejerías, posibilitando que los funcionarios afectados por la “reordenación” y por dicho recorte realicen las funciones que les corresponde por imperativo legal y que fueron otorgadas de facto a personal externo, funciones por las que el personal externo procedente de la Administración paralela cobra dos y tres veces más -las nóminas de este personal suponen un cáncer económico para las cuentas de la Comunidad-. Deben reducirse y eliminarse determinados gastos absolutamente prescindibles, y sobre todo, las “generosas” y cuantiosas subvenciones a sindicatos y patronal. Han de aplicarse necesariamente estos recortes y destinar el ahorro que los mismos suponen -cientos de millones de euros- a alcanzar el equilibrio presupuestario establecido en la Ley, y si, además, es posible, a cumplir los compromisos adquiridos por los futuros socios de gobierno, PSOE-A e IU-CA, que se recogen en el citado “Acuerdo por Andalucía”.

Estas medidas, junto con las recogidas en nuestra editorial del pasado 20 de mayo de 2010, y otras muchas que seguiremos ampliando y desarrollando, aportadas por quienes formamos parte de la Administración -y, por tanto, perfectos conocedores de los gastos superfluos, innecesarios y quasi delictivos, absolutamente prescindibles para el progreso adecuado de la sociedad a la que servimos- debieran convertirse en el punto de inflexión de unas cuentas públicas ahora mismo estancadas, cuando no en absoluto declive, hacia otras formas más dinámicas basadas en el adiós al derroche y en la confianza de los ciudadanos.

Por último, desde El Tercer Lado lamentamos la ausencia de compromiso de IU al “tragarse” el desarrollo reglamentario de la Ley de Reordenación del Sector Público Andaluz sin pronunciarse sobre su derogación como, ante notario, firmó durante la pasada campaña electoral y entendemos que la transparencia, la lucha contra la corrupción y la ética en el ejercicio de lo público -en una palabra, la credibilidad que, junto a los recién llegados, los añejos dirigentes políticos de la Junta de Andalucía deben recuperar- pasan simplemente por cumplir y hacer cumplir las normas, por actuar con la firme voluntad de prevenir abusos apartando a los corruptos y llevándolos ante los tribunales y, principalmente, por la creación de una auténtica Comisión de Investigación del caso de los EREs en el Parlamento Andaluz -sin tener que esperar a la prometida reforma de su reglamento- alejada del paripé y con capacidad para emitir un informe final objetivo e imparcial fundado en derecho.

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miércoles, 18 de abril de 2012

No ofende quien quiere...


La Junta Directiva de la Asociación El Tercer Lado, MANIFIESTA SU REPULSA por las declaraciones realizadas por el Secretario de Estado para las Administraciones Públicas, Antonio Beteta, mediante las que, una vez más, se arremete de manera injusta contra los funcionarios públicos. Repugna la expresión de que los funcionarios deben "olvidarse del cafetito y de leer el periódico", para ligar el trabajo con la competitividad, la responsabilidad y la productividad.

En declaraciones desafortunadas y de preocupante ignorancia, los funcionarios volvemos a ser blanco de unas injustas críticas, señalándonos como culpables de los males económicos. Si el país está hecho unos zorros no parece que sea sólo por los funcionarios; alguna responsabilidad tendrá el hacer o dejar de hacer de la clase política, confortablemente establecida en la cima de los poderes legislativo y ejecutivo. El Secretario de Estado se muestra como un absoluto desconocedor del trabajo del común de los servidores públicos, su abnegada entrega al ciudadano, su adecuada preparación para prestar el mejor de los servicios posibles, aunque cada día con menos medios. El responsable político ha de canalizar su estrategia en motivar al empleado público e integrarlo en la organización, por el contrario no excluirlo o relegarlo y mucho menos denigrarlo.

Es fácil presentarnos como cabeza de turco. Nunca se habla del tesón, preparación y sacrificio que se dedica para aprobar unas oposiciones. ¡Qué fácil resulta descalificar y criticar cuando jamás se han intentado superar las pruebas pertinentes y, por tanto, se desconoce el esfuerzo inicial y continuo que tal empeño supone!

Los funcionarios públicos, en los últimos años, hemos sufrido una persecución y un acoso exacerbados, a punto del derribo, como jamás se había conocido: Constantes recortes en nuestros derechos, ya no sólo como funcionarios públicos sino como ciudadanos, con los tijeretazos de sueldo a nivel nacional y, en Andalucía, con la aprobación de la Ley de la Reordenación del Sector Público ,la usurpación de las potestades públicas por parte de empresas privadas y el abuso en el nombramiento del personal de confianza.

La obligada e insuficiente rectificación hecha pública por el Secretario de Estado para las Administraciones Públicas llega tarde. El Tercer Lado, que pretende la defensa de la dignificación de las condiciones de trabajo en las Administraciones Públicas y la implantación de la responsabilidad y de la moralidad -no sólo de la legalidad- en la gestión pública junto a la promoción y mejora de las medidas que conduzcan a una optimización de la actividad y de los recursos de las Administraciones Públicas y al desarrollo profesional de sus empleados, exige el máximo de los respetos al empleado público de manera que no se generalicen y se consagren como habituales comportamientos singulares de unos pocos que no representan al colectivo.

En todo caso, en las manos de los políticos que rigen la Administración, y en las propias leyes, están las herramientas para que el “cafetito y la lectura del periódico a deshora” se topen con la sanción que las mismas prevén. Tan fácil como, tirando de voluntad, cumplirlas y hacerlas cumplir.

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miércoles, 11 de abril de 2012

Reflexiones post electorales. Entre la esperanza y el escepticismo


El pasado día 25 de marzo se celebraron elecciones autonómicas en Andalucía. Sin entrar en otras valoraciones, del resultado de las mismas se desprende que ninguna fuerza política tiene mayoría absoluta. Eso significa que ya no habrá posibilidad de imponer el criterio del partido gobernante. Se vislumbra, por lo tanto, un posible acuerdo entre PSOE e IU, teniendo esta última formación mucho que decir en la obligada regeneración de las instituciones de la Administración Autonómica.

Regeneración a todas luces necesaria, dado que los actuales dirigentes políticos de la Junta de Andalucía no han sido honestos, ni austeros ni tampoco han sido un ejemplo de transparencia y buen gobierno, como proclaman. No sé si es que son unos irresponsables, o sólo han hecho un uso irresponsable de los recursos públicos, que a la postre es lo mismo. Lo que sí hay que reconocerles es que han sido solidarios, y mucho pero, eso sí, con ellos mismos y con los suyos -esto es lo único que de verdad les ha ocupado y preocupado-. Nunca han buscado el interés general, sólo han perseguido el beneficio de unos pocos.

Como ciudadano y empleado público deseo y confío en que los dirigentes políticos de Izquierda Unida, desde el poder o dando apoyos al mismo, sean partícipes de una Administración en la que se cumplan y se hagan cumplir las normas y donde el interés general asuma todo el protagonismo.

Todavía hoy, a pesar de mis años, quizás ingenuamente, sigo pensando que no hay partidos políticos corruptos, sino personas corruptas en los partidos políticos, pero echo de menos esa tolerancia cero frente a la corrupción que los actuales dirigentes de la Junta de Andalucía tanto mencionan pero que jamás aplican. Y es que determinadas actuaciones que dan lugar a un uso fraudulento de los recursos públicos, no hubieran sido posibles en el pasado, no lo serían hoy y tampoco lo deberían ser en el futuro, si desde el poder existiera la firme voluntad de acabar con ellas.

Y el mejor ejemplo -no el único- de que dicha voluntad no ha existido en el pasado se refleja en el caso de los EREs. Llevo varios lustros prestando servicios en la Administración de la Junta de Andalucía, y puedo afirmar sin temor a equivocarme que nada ocurre en una Consejería sin que tenga conocimiento el Consejero de turno. Es más, nada se hace sin su absoluto consentimiento. Y ya no digamos si hablamos de procedimientos irregulares de concesión de ayudas que han sido ideados y puestos en marcha por los propios Consejeros bajo cuyos mandatos se han producido los hechos delictivos -malversación de fondos públicos- y que han dado lugar al citado y deleznable caso del “fondo de reptiles”. Y cuando hablamos de disposición de fondos, el fraude sólo puede haber ocurrido con la connivencia, por acción o dejación, de los responsables políticos de la Consejería de Hacienda. Y lo que es peor: ni nadie dimite, ni nadie es cesado.

Confío que con la nueva legislatura en el Parlamento Andaluz se cree la necesaria Comisión de Investigación de este escandaloso y vergonzoso caso, que no se convierta en un paripé y que se depuren las responsabilidades correspondientes.

Que la voluntad sigue sin existir hoy se pone de manifiesto con el empecinamiento en conservar algo que tiene fecha de caducidad, la ley 1/2011 o “del enchufismo”, contra la que se pronuncian día sí, día también, los Tribunales de Justicia. También en algo constatable y de público conocimiento, y es que todos los días siguen colándose familiares, allegados y afines por la puerta de atrás, contratándolos como siempre, con la preceptiva y fraudulenta autorización de la Consejería de Hacienda y Administración Pública. Ninguna Consejería está libre de pecado, pero donde estos hechos se producen de una manera escandalosa, por el número y los apellidos de los afortunadamente “seleccionados”, es en la de Innovación, Ciencia y Empresa. Y desde el poder a nadie se le cae la cara de vergüenza.

Espero -y exijo- que con la nueva situación política se acaten y cumplan las sentencias que contra la ley 1/2011 hay pendientes de ejecución, y que ésta se modifique de manera que haya un único modelo de Agencia: la Pública Administrativa, tal y como recoge el programa electoral para las elecciones autonómicas de Izquierda Unida, firmado ante Notario.

Igualmente espero y confío que las ingentes e inminentes rescisiones de contratos del personal externo -las van a hacer, sí o sí- se realicen objetivamente, sin hacer excepciones, y sin tener en cuenta los nombres y apellidos de los afectados. También confío que el Plan de Eficacia y Transparencia Administrativa de Andalucía, que garantice el acceso y el derecho de los ciudadanos al Empleo Público bajo los criterios ¡ojo! -que no principios- de igualdad, mérito, capacidad y publicidad, recogido en el programa electoral de Izquierda Unida, no suponga el mantenimiento dentro de una pretendida legalidad, de la situación expuesta anteriormente, es decir, de seguir colando por la puerta de atrás a más familiares, allegados y afines, ahora también de la nueva y citada fuerza política que lo propone.

Y por último, para el futuro hay que acabar con estas lacras. Hay que mejorar los mecanismos de fiscalización y control permanente del gasto público, reforzando su independencia funcional. Contra los políticos corruptos hay que instaurar procedimientos idénticos para supuestos iguales (subvenciones, ayudas, etc.) que aparten la discrecionalidad en su concesión. Y para los que propicien o hayan propiciado actuaciones corruptas, se debe exigir para ellos que respondan de sus actos en las instancias correspondientes, bien sean políticas o judiciales.

Es el momento de hacer lo que se dice, de cumplir con los compromisos, incluso los electorales. Ya está bien de palabras.

Feliciano José Galán Merino, vicepresidente de la Asociación El Tercer Lado.

Las opiniones difundidas en este apartado son de la exclusiva responsabilidad de sus autores y no se corresponden necesariamente con las de "El Tercer Lado"