martes, 28 de diciembre de 2010

Civismo reivindicativo y sindicalismo sectario

Que los funcionarios andaluces, esa especie “acomodada” y en vías de extinción, están descubriéndose -para muchos de forma sorpresiva- como los grandes muñidores de la insurrección social ante el omnímodo poder gestado sobre los cascotes de una sociedad apática, ignara y narcotizada, no ofrece hoy duda alguna.

La lección de civismo brindada por los empleados públicos –decenas de miles en las calles de Sevilla el 13N y docenas, o centenares, en otros eventos menores- debe convertirse en el principal baluarte de nuestras reivindicaciones. De esta forma, convirtiendo en noticia lo que debiera ser habitual, haciendo compatible la lucha por nuestros derechos con el máximo respeto a todos y a todo, hemos expresado nuestro malestar -y continuaremos haciéndolo sin un solo acto de violencia- contra los responsables del desaguisado, exhibiendo modales exquisitos en una desigual disputa contra un adversario fuerte y poderoso, forjado durante lustros al amparo del “ordeno y mando” en Andalucía.


Sería de ingenuos negar que -ante la actual situación económica, laboral y social, en España en general y en Andalucía en particular- si el gobierno fuera de distinto signo, las calles –no sólo los contenedores- arderían como una tea. Ante el desamparo de los sindicatos de clase, nuestra lucha surgió de abajo y, quizá por ello, tuvimos claro desde el principio que el movimiento tenía que ser enérgico pero pacífico, exigente pero sereno, sin prisas pero sin pausas… determinante finalmente.


Los mismos que en Andalucía -prepotentes y creyéndose imprescindibles- nos abandonaron a nuestra suerte son los que, curiosamente, arremeten en estos días contra los responsables políticos de la Comunidad Murciana. Seguramente que a nuestros compañeros no les falta razón en sus reivindicaciones pero la pierden amparándose en organizaciones sectarias que ora se manifiestan acá, ora no lo hacen acullá, y en grupúsculos que se exceden en la protesta hasta convertirla en agresión.


¿Nos imaginamos al jefe de la oposición en Andalucía a las puertas del domicilio particular de Griñán, apoyándonos en nuestras reivindicaciones? ¿y a UGT y a CCOO -algunos de cuyos responsables nos tildó de violentos- con toda su intendencia, como compañeros de viaje en nuestras movilizaciones? ¿y a alguno de nosotros agrediendo a un senador del PSOE o a la hija del presidente regional sin que el Delegado del Gobierno se dé por enterado? Invirtamos los colores de los protagonistas y estaremos muy cerca de la realidad acontecida en la vecina región.


Mientras que el gobierno murciano ha rebajado a casi la mitad los fondos destinados a financiar programas de los sindicatos durante 2011 -fuentes de UGT señalan que el 'tijeretazo' a las subvenciones supondrá la no renovación laboral de entre seis y ocho de sus trabajadores y Comisiones Obreras confirma que deberán ajustar su plantilla- el gobierno andaluz paga a precio de oro con subvenciones millonarias su sumisión y “buen rollito”. Esa y no otra es la razón del apoyo aquí o del desencuentro allí: el euro y no la defensa de los intereses de los trabajadores que, entre pusilánimes mentiras, pregonan. Por cierto, ¿no dicen que viven de las cuotas de sus afiliados?


Gracias por no estar a nuestro lado; nuestra lucha tiene así el valor añadido que restáis en otras latitudes.


Francisco Romero, presidente de la Asociación El Tercer Lado.

Las opiniones difundidas en este apartado son de la exclusiva responsabilidad de sus autores y no se corresponden necesariamente con las de "El Tercer Lado"


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Deja tu comentario. Se publicará una vez moderado